Pedir reseñas es la parte más aburrida de gestionarlas y, a la vez, la que más impacto tiene. Triplicar el volumen de reseñas en 6 meses es un objetivo realista, pero solo si pides en contexto, por el canal adecuado y en el momento justo.
Importa más cómo pides que dónde pides
Los clientes dicen que sí cuando se cumplen tres condiciones: la experiencia acaba de terminar, el canal no pone trabas y la petición es concreta. «¿Nos dejas una reseña?» convierte al 4 %. «¿Te ha gustado la comida? Toca aquí y comparte una foto en Google: son 30 segundos» convierte al 11 %.
Dónde funciona el QR
Lo mejor: en la bandeja de la cuenta, en el reverso del ticket o en el sobre de la tarjeta de la habitación. Lo peor: en un cartel en la pared, en la puerta o en el espejo del baño. La clave es el contexto: el cliente está pagando o a punto de irse, y tiene el móvil en la mano.
El email después de la visita
Envíalo en las primeras 24 horas, con una única llamada a la acción bien visible. Un asunto que funciona: «Gracias por tu visita, ¿nos haces un favor?». Los que no funcionan: cualquiera que empiece por «Por favor» o «Recordatorio».
El recordatorio en el ticket
Imprime un solo QR en el ticket con una sola línea de texto. La mejor: «Cuéntale a Google qué tal lo hemos hecho: 30 segundos, tu opinión sincera». No ofrezcas descuentos a cambio de reseñas: Google lo penaliza expresamente.
Qué evitar
Evita los envíos masivos de SMS a listas antiguas de clientes (poca conversión y muchas quejas por spam). Evita los incentivos a cambio de reseñas (van contra las condiciones de Google). Evita filtrar, es decir, pedir reseñas solo a los clientes contentos: Google lo detecta y lo penaliza.
Lo aburrido funciona. Pide a todo el mundo, en el momento adecuado y con un canal sin trabas. El volumen llega solo.
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